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Oro Verde: caravana para pedir que no instalen un crematorio

Tres barrios serían los más afectados en Oro Verde, y ante el riesgo que implicaría para su salud esta iniciativa se congregarán mañana desde las 10.30

Oro Verde es una de las localidades que más crecieron en Entre Ríos en los últimos años, y numerosos vecinos eligieron afincarse en esta ciudad para llevar adelante un proyecto de vida en el que sus hijos y ellos mismos puedan estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad que ofrece su entorno. Sin embargo, en la actualidad se ven afectados por un emprendimiento privado que proyecta instalar en las inmediaciones de sus hogares un crematorio, impulsado por un fideicomiso de ocho socios.

Ya desde inicios de este mes hicieron pública la situación oponiéndose a esta iniciativa debido al grado de contaminación que producen las emanaciones en esta actividad. Con una serie de acciones se plantearon seguir resistiendo, y en este marco harán mañana una caravana para concientizar sobre el tema.

En coincidencia con la conmemoración del Día de la Madre Tierra en distintas regiones del país, se congregarán mañana a las 10.30 en el bulevar Los Ñandúes, esquina Los Algarrobos -frente a la sede del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)- para marchar a las 11 por la ruta provincial N° 11, frente a calle Los Eucaliptus, pasando por avenida Los Cisnes, Las Rosas, Camino de la Cuchilla, bajando por la Autovía con dirección a Intendente del Castillo y Los Jacarandáes, para llegar al mediodía al Polideportivo, por calle Las Golondrinas. En este sitio juntarán firmas para exigir que no se siga adelante con la idea de instalar un crematorio,

que afectará la calidad de vida. “Por nuestro derecho a un ambiente sano. Decimos no al crematorio”, será el lema de la jornada. Natalia Cabaña, una de las vecinas del lugar, contó a UNO que el proyecto que se discute afectará directamente a tres barrios, en los que viven unas 200 familias. Se trata de Lomas de Oro Verde, Loma Hermosa y Los Algarrobos, un sector residencial en el que habitan muchos niños y mujeres embarazadas, que se verán expuestos a un alto riesgo de instalarse el crematorio. “Al lado de donde se quiere instalar el crematorio hay una mujer embarazada que ha tenido crisis de pánico por esto, porque todo sabemos que este tipo de emanaciones son bastante tóxicas para embarazadas, para niños pequeños, para gente grande y para quienes tienen alguna patología”, comentó.

En clara consonancia con el espíritu que conserva actualmente este espacio, hay residentes que tienen en sus patios una huerta orgánica para consumo familiar y además comercializan sus cultivos; también vive en una de esas manzanas una emprendedora que hace mermeladas sin conservantes, con lo que cosecha de su propia quinta. “Todas esas cenizas van a afectar estos emprendimientos, porque la materia no desaparece sino que se transforma, y como demuestran los estudios científicos, todo lo que son metales pesados se volatiliza a partir de las emanaciones, impacta directamente en un radio de 800 metros aproximadamente, eso cae la suelo y no se disuelve”, explicó Cabaña, y agregó: “Si comemos una verdura cosechada en el lugar, lo volvemos a ingerir. Pasa también con las vacas cuando comen el pasto con eso, si hubiese lecheras la leche también va a tener presencia de esos metales pesados”.

A su vez, sostuvo: “Adonde se quiere poner el crematorio es la zona más baja y la más ventosa, o sea que eso va a chocar contra las casas y después va a volar al resto de la ciudad. Tenemos una ordenanza, que es la 045, que define a este sector en particular como zona residencial parque, y este proyecto es incompatible con el uso del suelo que establece esta ordenanza, aunque no está explícitamente prohibida esta actividad, aun cuando está tipificado que no puede haber contaminación sonora y están prohibidas casi todas las actividades, pero no esa en particular”.

Cabaña, quien junto a sus esposo son padres de niños pequeños y temen por su salud, manifestó que los vecinos se enteraron “por casualidad” de esta iniciativa, y señaló: “Fue por un rumor que apareció e inmediatamente los vecinos fueron a hablar con el intendente (Oscar Toledo), quien confirmó la existencia de este proyecto. A partir de ese momento nos empezamos a movilizar, comenzamos a juntar firmas, por nota pedimos acceso al expediente si lo hubiera, hicimos lo mismo en la Secretaría de Ambiente para que, si llega el expediente ahí, a nosotros nos informen, y también pedimos explícitamente que queremos saber el estado del trámite”.

Toledo recibió en un par de oportunidades a grupos de vecinos y, de acuerdo a los que mencionó Cabaña, les respondió que el proyecto va a ser evaluado, siguiendo el proceso que le corresponda, como cualquier otro emprendimiento privado. “De hecho, el municipio ya le había pedido un estudio de impacto ambiental, y dijo que eso estaba en proceso y después, en el caso de que sea tratado como un proyecto viable, lo va a tratar el Concejo Deliberante”, indicó.

También refirió que se comunicaron con los socios que pretenden instalar este emprendimiento. “Ellos lo reconocieron, porque son vecinos del lugar. Pero deben tener en cuenta que acá viven familias, con un montón de niños y que este tipo de emprendimientos industriales deberían estar en un ámbito acorde. En este caso no es compatible con el uso residencial de estos barrios”, subrayó.

“Hay que considerar la evolución del riesgo ambiental, que está más que probada”, dijo, y aclaró: “Acá no hablamos de impacto, porque para eso el proyecto tiene que estar funcionando por años, nosotros estar contaminados y después probar el daño”.

Por último, invitó a acompañarlos mañana en la caravana, a la que se sumarán autos, motos y bicicletas, y remarcó: “Sepan disculpar aquellos a los que les causemos algún inconveniente durante esas horas, pero nosotros estamos defendiendo la vida”.

Acciones de los vecinos

Dentro de las actividades que ya realizaron los vecinos de Oro Verde oponiéndose al crematorio, se reunieron con la secretaria de Ambiente de la Provincia, María Daniela García. En este contexto, le informaron la situación y Cabaña resaltó: “Nosotros hemos sido muy claros: no queremos un horno incinerador, ni en nuestro barrio ni en ningún barrio de Oro Verde. Queremos construir una comunidad para ser vivida y no una zona del sacrificio como se denomina a las áreas donde se emplazan este tipo de hornos”.

“Existe un decreto provincial el N° 4.977/09 que tipifica esta actividad como de tipo 3 o de alto riesgo, además que se trata de una clara incompatibilidad con el uso del suelo según la Ordenanza N° 45/19 municipal que establece a nuestra zona como zona residencial Parque. Incluso hemos encontrado un proyecto de ley de autoría de la doctora Rosario Romero que señala que un crematorio no podría ubicarse a menos de 6.000 metros lineales del ejido urbano. Simplemente considerando estos aspectos queda claro que un proyecto de este tipo no hubiese podido ingresar jamás para su tratamiento al municipio de Oro Verde”.

Sergio Codaglio, otro de los vecinos, agregó: “La audiencia fue muy positiva porque pudimos manifestar nuestra preocupación ante este proyecto que atenta contra la normativa vigente, que no tiene licencia social y que causaría irreparables daños al ambiente y la salud integral de los vecinos de toda la ciudad y alrededores.”

Por último, resaltaron: “En un tiempo en que si algo demostró la pandemia, es la imperiosa necesidad de contar con espacios abiertos, libres de contaminación y con políticas públicas de cuidado de la casa común y no al revés, este proyecto parece venir a contramano de lo que las comunidades necesitan y se animan a exigir cada día con más fuerza”.

Impacto

Los vecinos damnificados investigaron sobre el impacto que podrá tener esta iniciativa y refirieron que “la contaminación y el daño severo a la salud de los hornos incineradores se mencionaron en diversos estudios técnicos y datos a considerar. Instalar un horno crematorio implica habilitar una fuente de emisiones de sustancias, cuya toxicidad está reconocida internacionalmente: dioxinas y furanos, que son contaminantes orgánicos persistentes (COP). La mayoría se acumula en los tejidos grasos, son capaces de permanecer sin degradarse por muchos años y pueden ser transportados por los procesos propios de la atmósfera, como los vientos y las lluvias.

UNO Entre Ríos: Por Vanesa Erbes

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